Josep Lluis Sert en documental

De la serie de documentales de la RTVE Imprescindibles, sale una edición del arquitecto catalán. Su participación en el grupo catalán de artistas y arquitectos GATCPAC, en los congresos CIAM y posteriormente como decano de GSD de Harvard, lo posicionan en la historia como uno de los personajes que más colaboró con la difusión de la arquitectura moderna. Es un documental que hace más un hincapié en las contingencias de su biografía más que en su obra. No obstante, es un buen recurso para familiarizarse tanto con su obra como con la arquitectura moderna y su contexto.

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Películas de arquitectura recomendadas en YouTube

Vienen dos recomendaciones de distintos géneros y elaborados desde distintas miradas del cruce entre cine y arquitectura. Ambas accesibles desde internet.

En primer lugar se encuentra El vientre de un arquitecto (1987), dirigida por Peter Greenaway. El motivo de un individuo atravesando una crisis existencial en Roma durante la realización de una exhibición, atraviesa distintas referencias al arte y la arquitectura italiana. Desde la exhalación de la perspectiva y simetría de los frescos renacentistas tempranos y otros motivos clásicos, hasta los encuadres que rejuntan objetos anacrónicos y distintos como los cuadros de Chirico. Tan principales como estas referencias, son las locaciones donde transcurre la acción, que en su totalidad, hace un repaso sobre muchos de las grandes plazas y edificios romanos.


El vientre de un arquitecto (subtitulado)

En segundo lugar, un documental que se acerca a al obra de OMA desde la explotación mediática de Rem Koolhaas: Rem Koolhaas: A kind of architect (2008; Heidingsfelder & Tesch). A la vez que ofrece un vistazo de su obra teórica y una inspección en algunos temas entorno a los que trabaja su arquitectura, se entreve el funcionamiento de un sistema de consumo masivo que caracteriza muchos de los peores rasgos de la sociedad contemporanea. Además cuenta con la participación de sociólogos, historiadores de arte y arquitectos comentando sobre estos temas y el arquitecto.


Rem Koolhaas y la Arquitectura Moderna: Parte 1 (doblada al español)
Rem Koolhaas y la Arquitectura Moderna Parte 2 (doblada al español)
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Ultimas palabras antes de la entrega

La entrega de esta etapa viene la próxima semana y este artículo es una reafirmación escrita de lo que hemos discutido hasta el momento en el taller.

Vale aclarar que aunque en cada instancia de la cursada actuemos sobre un objeto distinto (montaje, maqueta, dibujos, maqueta en contexto, maqueta con materialidad, proyecto etc.) el objetivo de los esquicios nunca está en hacer algo y darlo por terminado. El objetivo esta puesto sobre las reflexiones que nacen de hacer y transformar el objeto en relación a otras cosas.

Por eso, por ejemplo, el montaje no tenía como objetivo el hecho de hacer un montaje. Su objetivo más bien era pensar sobre leyes formales y espaciales coherentes en la imagen del montaje, sobre un modo de crear material de proyecto, cómo trabajar con un referente para pensar en arquitectura, etc. Estas reflexiones surgen sólo desde la acción y no podrían haberse comprendido enteramente en una teórica. Por esto, es importante que se comprometan con producir mucho material y ser consientes de lo que se busca a través de él.


El monte Sainte-Victoire fue el sujeto de mas de 80 cuadros de Paul Cezanne donde cada uno fue una oportunidad para reflexionar sobre problemas de la pintura.

El objetivo
El objetivo de esta instancia no es hacer una casa para un barrio de casas, sino reflexionar sobre preguntas que salen al insertar un objeto y transformarlo dentro un contexto urbano.

Nosotros tenemos un objeto que debería manejar ciertas leyes, o cierto lenguaje formal-espacial. Como dedujimos del mapeo, el contexto tiene sus propias lógicas internas. Lo analizamos a través de los diagramas de alturas, vacíos, materiales, perforaciones, verdes, etc. Es decir, el mapeo muestra que el sector tiene también sus propias leyes internas o lenguaje formal–espacial.

Una vez puesto en el sitio el objeto arquitectónico y el sitio, deberían entrar en relación desde el punto de vista de sus leyes formales y transformarse.

El objeto arquitectónico como un elemento condicionado
Para tener una idea de por cuál camino seguirán estas transformaciones tenemos que comprender al objeto como un elemento condicionado por el contexto. Es decir, tenemos que concebirlo como un elemento condicionado por problemas externos a la lógica interna del lenguaje espacial–formal del objeto arquitectónico. Estas externalidades son los condicionantes del proyecto.

Los condicionantes vienen dados. La luz, por ejemplo, es un condicionante externo, está dada en sus particularidades de orientación y estaciones del año. Este condicionante afecta a nuestros objetos arquitectónicos, ¿pero cuál luz podemos controlar?, obviamente no la fuente misma, solamente podemos manipular las formas bajo la luz, controlar el modo en que ingresa a nuestros espacios, capturar los reflejos en los diferentes materiales para darle cualidad al espacio arquitectónico.

¿Entonces las formas y espacios se transforman para adaptarse a los condicionantes?, la respuesta es no, transformamos nuestros objetos para obtener las mejores cualidades posibles bajo las afectaciones de los condicionantes.

Los objetos arquitectónicos no se adaptan al sitio sino que establecen nuevas relaciones, llegamos a estas relaciones por medio de la acción transformadora (manipulación) del objeto, la nueva condición dará lugar a un nuevo objeto, una nueva relación con el sitio, un lugar diferente.

Condicionantes por definir en esta instancia
A continuación les dejamos algunos condicionantes a los que tendrán que dar respuesta para la entrega y para la siguiente etapa (especialmente en cuanto a materialidad):

La ocupación de la parcela ¿Cuánto se ocupa y cómo se ocupa?
Privacidad y el borde de la parcela ¿Cómo se delimita la parcela y se diferencia de la ciudad?
Accesos ¿Cómo se accede a la parcela y cómo al objeto?
Materialidad ¿Cómo se materializan los límites del objeto?¿Qué espesores tienen estos materiales?¿Cómo se disponen estos materiales?
Luz ¿Cómo se difunde la luz natural?
Interiores y exteriores ¿Cómo se relaciona el interior y el exterior del objeto dentro de la parcela? ¿Qué es cubierto, semi-cubierto o descubierto?
Contexto urbano ¿Cómo conforma el perfil de la manzana? Es decir, ¿cómo se relaciona con las alturas y volumetrías de las edificaciones contiguas? ¿Cómo se recorre la manzana hasta llegar al objeto? ¿Cómo conforma el paisaje vegetal? ¿Cómo conforma el paisaje urbano?

Como dijo Pablo, y ya se debería apreciar después de esta explicación, “lo condicionado —es decir, el objeto arquitectónico— es el vehículo por el cual el hombre manipula la naturaleza para su vida. Este encuentro entre leyes internas abstractas, artificiales y los condicionantes externos es de fundamental importancia para comprender la naturaleza de la arquitectura”.

Ultimas palabras
La transformación del proyecto no sólo debe dar respuesta a estas reflexiones. También lo debe hacer desde distintos recursos. No se limiten a una maqueta 1:200, ni sólo a maquetas. Piensen estas preguntas también en plantas a distintas escalas, cortes a distintas escalas, axonometrías, croquis, montajes, etc. Apasiónense por su proyecto! No se pongan limites o trabajen con lo minimo. Asi tendrán una buena experiencia para recordar, y si lo hacen bien, además un buen proyecto!

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La operación

Las posibilidades de operar
Según el diccionario de la Real Academia Española, se trata de la acción y efecto de operar, entendiendo operar como llevar a cabo algo hasta su efecto. Por otro lado, define acción como el ejercicio de la posibilidad de hacer. Podríamos vincular ambas definiciones y afirmar que al operar contemplamos las posibilidades actuar sobre algo y llevamos acabo una hasta su efecto.

Desde el punto de vista de la morfología –o el estudio de la forma– una operación es la acción y su efecto sobre un objeto. Sin embargo, operar sobre una forma o un espacio no siempre permite operar de cualquier modo. Muchas veces, las posibilidades de operar con coherencia sobre un espacio o forma están acotadas a las reglas morfológicas del objeto; reglas que están implícitas en la estructura de su forma. Operar también demanda saber reconocer esta estructura y su lógica.

El reconocimiento de reglas
Esta noción de las reglas internas que determinan las operaciones coherentes posibles que se pueden hacer sobre una forma o espacio puede explicarse por analogía con un ejemplo del jazz. En este género, la improvisación es uno de sus fundamentos. Un buen interprete de jazz parte de unos esquemas previos y de sus conocimientos y habilidades adquiridas para ejecutar improvisaciones sobre la estructura armónica de los temas. Es decir, nunca interpreta la misma composición dos veces exactamente del mismo modo. Esto es un hecho muy patente en el concepto de jazz standards. Los standards son composiciones comúnmente conocidas e interpretadas por jazzistas, pero nunca exactamente como la original. Un ejemplo de un mismo standard interpretado por dos artistas es Round Midnight (original: Thelonious Monk; reinterpretación por Art Pepper). Puesto en términos más populares, es lo opuesto a un cover y se parecería más un remix.


Puesto en los términos que definimos al comienzo hablando del concepto de operación, el tipo de acciones y se realizan en la interpretación/improvisación de un standard, buscan efectos que estén dentro de las posibilidades coherentes de la estructura de la composición. Un ejemplo de lo que significa no actuar dentro de la coherencia de la estructura interna es la música de Girl Talk (escuchar: Still Here).

Operar en la arquitectura
En la arquitectura, la forma o el espacio sobre el que operamos puede ir desde un territorio no urbanizado, la ciudad en cualquiera de sus escalas (barrio, manzana, parcela), otro edificio existente, un espacio existente, etc.

Algunas operaciones morfológicas básicas son: adición, sustracción, repetición, corte, pliegue, reflexión, copia, traslación, doblado, intersección, cruce, escalado, etc. La ejecución de todas estas operaciones se puede re-interpretar según la escala que se este operando.

Se podría levantar el caso de que en ambos proyectos se trabaja el problema de la repetición, sin embargo la escala que asume cada uno hace que la operación se ponga en distintos contextos y la acción se re-interprete acorde al suyo.

En conclusión, en algunas formas de arte como la arquitectura, uno opera realizando una acción sobre algo afectando lo anterior. Pero sobre todo, las posibilidades de operar demandan un reconocimiento y entendimiento de las leyes que dan coherencia a la estructura sobre la que se opera.

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El despiece

La analogía: un sistema de partes y todo
Muchas formas en la naturaleza tienen la propiedad de entenderse como un sistema de todopartes. La parte tiene una estructura lógica que se repite a distintas escalas y permite comprender un todo.

Si tomamos un helecho, podemos ver como el todo, encerrado en el marco negro, es el resultado de la repetición a distintas escalas de una hoja. Inclusive, en cada hoja está inscripta la misma lógica de repetición que conforma la totalidad del helecho.

En otras palabras, podemos concluir que la forma del helecho es un sistema donde el todo se conforma según las mismas reglas de repetición y escalamiento que se halla en cada una de sus hojas. De este modo, se puede entender la lógica que da forma al helecho desde el estudio de cualquiera de sus partes.

La idea en esta última conclusión es la que nos interesa tener en mente durante la realización del ejercicio: poder relacionar algo de lo que diferencia a las partes con cuestiones que se encuentran nuevamente al observar el todo.

El ejercicio
En el taller llamamos despiece al modo de estudiar el espacio y forma entendiéndolos desde una mirada analítica que diferencia y pone en relación el todo con sus partes.

Se analiza la obra en partes por medio de recortes. Estos deben dar cuenta cuestiones propias del espacio y la forma de la obra desde un recorte particular de la totalidad. Estos recortes son las pieza.

Así como de la observación del helecho y sus hojas pudimos concluir algo sobre la correspondencia entre la lógica de las partes y el todo, igualmente el ejercicio anhela sacar conclusiones del modo en que el espacio y la forma de una obra se puede diferenciar en partes y relacionarse nuevamente. El objetivo es poder volver a construir un entendimiento del todo desde el recorte.

¿Cómo se despieza un helecho?

Aunque no hablemos de espacio, por tratarse de un dibujo en dos dimensiones, volvamos al ejemplo del helecho para entender cómo hacer un despiece. Si tenemos en claro que por medio del las piezas tenemos que seleccionar partes con una lógica que tenga sentido tanto en la parte como en el todo, es fácil ver cómo ninguno de los recortes de la figura arriba (A) no se puede dar cuenta de la lógica que estructura el todo (B). Eso sería un mal despiece.

Por otro lado, cualquiera de los dos recortes de arriba hablan de un entendimiento de la lógica que le da orden a la estructura de la planta. Por un lado, está la interpretación de que la lógica es sólo una repetición en escala. Por otro lado está la interpretación de una repetición en escala de pares espejados. Cualquiera de los dos es un despiece válido porque podemos observar la misma lógica de las piezas en la totalidad del helecho.

Los criterios un despiece de espacio y forma
En el ejemplo anterior, se podía encontrar rápidamente una lógica para el despiece porque era obvio el modo en que cada parte se repetía y escalaba rigurosamente en un mismo orden. La lógica que ordena la estructura del espacio–forma de la arquitectura es más compleja y no es siempre tan obvia. Para sumergirse en la complejidad de la forma y el espacio de la arquitectura hay que entender ciertas relaciones entre estos aspectos con los usos se les da, la materialidad de la que están hechos, su relación con el sitio y su articulación entre sí.

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Exposición en MARQ: Veinte casas en el territorio argentino

El martes 21 de mayo a las 19 se inaugurará en el Marq, Avda. del Libertador y Callao, la muestra 5×4: veinte casas en el territorio argentino. La muestra presenta una selección de miradas sobre el problema de la arquitectura en relación con la naturaleza. Entre sus expositores están los miembros del estudio BAK, autores de la casa BB que analizamos en clase.

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Espacio y forma, vacío y límite: una lectura de La paradoja del vacío

Este texto fue tomado de la revista Circo n.006. El texto de los arquitectos Juan Carlos Sancho y Sol Madridejos aborda el concepto del espacio desde una interpretación contemporánea y testimonia con un modo concebir y proyectar arquitectura. El modo en que son relacionados y comprendidos los conceptos de espacio y forma así como vacío y límite, tienen un paralelo con el modo que se los estudia en el taller. Por esta razón, se trata de un texto de mucha utilidad para entender desde donde están planteados los ejercicios de la cátedra.

El objetivo de este artículo es adaptar el contenido de la publicación para facilitarlo a un o una iniciante en arquitectura. Se tomaron fragmentos representativos para explicarlos al paso del relato y también hemos agregado enlaces y referencias visuales y auditivas para su mejor comprensión.

La paradoja del vacío
Sorprendentemente no son muchos los escritos de pensadores que hayan abordado directa y profundamente el tema del espacio desde un punto de vista arquitectónico. Y la mayoría de los que han sido planteados, han estado rodeados de cierta incertidumbre, y en ocasiones, de polémica. Pero, excepcionalmente, surgen textos que, con sigilo, se afianzan y se convierten en verdaderos puntos de referencia, instigadores, a posteriori, de la actividad arquitectónica. Algo de esto ocurre con Die Kunst und der Raum (El Arte y el Espacio), un pequeño y renovador texto sobre el sentido del espacio de M. Heidegger [filósofo], publicado en 1.969, con siete litografías de Chillida [escultor].

[…] En Die Kunst und der Raum, Heidegger nos adentra, aunque genéricamente, en tres estados del espacio:

1. El espacio dentro del cual la presencia plástica puede ser entendida como un objeto
2. El espacio que rodea los volúmenes de las formas (figuras)
3. El espacio existente como vacío entre volúmenes.

Los autores toman el pensamiento filosófico de Martin Heidegger sobre el espacio y la obra y el pensamiento de Eduardo Chillida para elaborar sobre un concepto del espacio. Se habla de tres estados del espacio refiriéndose a tres modos en los que se podría pensar cómo interactúan espacio y forma. En cada uno de los tres estados se infiere que no se puede pensar espacio y forma abstractamente. Es decir, no se pueden pensar por separado. Tanto uno como el otro son parte de un fenómeno concreto; de una sola cosa.

En la figura 1 se representa la noción del primer estado del espacio. La escultura es el límite de un vacío sin forma y sin embargo este último puede ser entendido como una presencia plástica. El esquema (c) ilustra una interpretación del aquel espacio como si tuviese que ser definido en una volumetría.

La figura 2 ilustra el espacio que rodea a la forma presentando por un lado (a) el modo concreto en que se relaciona espacio y forma. En (b) se trata de una abstracción de aquel fenómeno y el esquema muestra solamente el espacio que rodea la forma. En este caso, esta única cosa hecha de forma y espacio, este fenómeno, es la escultura de la imagen. Sin embargo, la arquitectura también puede ser pensada como un fenómeno concreto de espacio y forma.

Finalmente, la figura 3 representa ese vacío entre volúmenes que habla el tercer estado del espacio. Se presenta en (a) la escultura como una entidad de espacio y forma concreta mientras que en (b) y (c) abstracciones de las formas aisladas de su espacio [en (b)] y el espacio sin las formas [en (c)].

Chillida, en paralelo con Heidegger, retoma abiertamente este mismo modelo y sitúa su espacio escultórico en un lugar común:

No hablo del espacio que esta fuera de la forma, que rodea al volumen, y en el cual viven las formas, sino que hablo del espacio que las formas crean, que vive en ellas y que es tanto más activo cuanto más oculto actúa”.

[…] “[Este espacio] pone en movimiento la materia que lo configura, determina sus proporciones, mide y ordena sus ritmos

Podemos encontrarle un sentido a esta concepción del espacio tomando por ejemplo el espacio del Centro porteño, sobre todo pensando en el espacio de la Diagonal Norte. Si consideramos la altura y organización de las fachadas de los edificios a los costados de la avenida, podemos distinguir en cada uno la continuidad de un ritmo, de medidas y proporciones.

Es en este sentido que se puede entender la determinación de la materia desde el espacio. Si entendemos que primero estuvo la necesidad de un espacio que represente el centro financiero de la ciudad, que evoque valores como el orden, poder y riqueza, valores con los que se quiere poner en relación este lugar, entonces podemos entender porque los edificios siguen una misma organización. Cada edificio por su proporción, con sus grandes dimensiones habla de grandeza; por su regularidad, de orden. Así mismo, la ornamentación en cada edificio habla de riqueza. Es más acertado pensar que el espacio puso en movimiento las formas de los edificios que al revés.

[…] Pero ahora Chillida, con ese mismo sentido, invierte sorprendentemente la dirección, cambia los términos: ahora es el espacio el que pone en movimiento la materia y no a la inversa […] Así, es el espacio el que concede los atributos de orden y proporción a la materia; el que determina la cualidad de la forma.

[…] Innegablemente esta posición nos coloca en otro punto de partida: el que la forma vaya determinada por el espacio y no a la inversa, nos trae el rumor de Debussy, cuando afirmaba que:

“La música no esta en las notas, esta entre las notas”. 

Los autores ponen en relación el pensamiento de Chillida con el de Heidegger y dejan manifiesto que, tanto uno como otro, reconoce que la relación entre el espacio y la forma son un fenómeno. Como dijimos anteriormente este fenómeno es la obra de arte; sea arquitectura o escultura. Sin embargo, Chillida añade un rasgo distintivo al concepto de espacio: la capacidad de poner en movimiento la materia; de modificarla.

Los autores comparan este nuevo protagonismo del espacio en la escultura y la arquitectura con el del espacio manifiesto en los silencios de las composiciones de Claude Debussy. La siguiente es Claire de lune, una de las más populares de Debussy. Se aprecia claramente el modo en que los espacios de silencio operan en el sonido para darle un ritmo. En definitiva, revela que los silencios son tan protagónicos para esta composición como las notas mismas.

Continua:

Por otra parte, una segunda reflexión nos introduce en el siguiente párrafo, casi al final del texto citado de Heidegger:

La forma tiene lugar dentro de una delimitación, que es la inclusión y la exclusión en relación con un límite…
 Por este hecho, el espacio entra en juego […]”.

En este pasaje de Heidegger, se pone en discusión el límite de la forma. Es decir, aquello que incluye y excluye espacio. Pero en este ‘juego’ de inclusión y exclusión, ya tiene que existir anteriormente un espacio al que aplicar estas operaciones. Este espacio a priori, es decir, que existía anteriormente a la forma y al límite, es el vacío. Es así que se podría decir que cuando se limita el vacío se hace forma y espacio. Siguiendo con la analogía de Debussy, el límite para la música serían los tiempos y las notas la forma.

Elaborando sobre la idea del vacío como un espacio a priori, dicen:

[…] Esto nos lleva directamente al espacio arquitectónico, en donde nos adentramos otra vez en este complejo pero provocador concepto: el del vacío. Jacques Dupin ya plantea que “el vacío no es la nada, sino la matriz del espacio. No se define más que por lo que excluye o ignora”. De este modo, y volviendo a lo sugerido por Debussy, el vacío viene a corresponder con esa emocionante potencialidad inicial que existe entre dos notas, entre dos sonidos; desde el silencio tenso hasta la plenitud sonora.

Desde este punto, el vacío se convierte en la matriz del espacio, el que pasa a configurar ese espacio manipulando las formas. Surge así un entendimiento del vacío como un espacio apriorístico y potencial; ahora el espacio es un vacío que se deja capturar, en tensión, en silencio, invadido o excluido por las formas y cualificado por la luz. Al construir con ese vacío se aprehende [i.e.: se toma], se conforman, se hacen realidad los volúmenes, los objetos y el espacio que por ellos se genera, un espacio vivo bajo la luz. El vacío necesita de la forma, “llama a la forma”, para generar espacio. Podríamos afirmar entonces que se entiende el espacio como algo definido, generado, que surge del enfrentamiento entre este vacío y la forma.

[…] Porque de esta manera emerge la presencia del vacío construido como esencia del entendimiento del espacio, que expresa y pone en movimiento los objetos que contiene, y que revela, asume, ordena y determina todos los atributos del espacio arquitectónico, como son: la proporción, la medida, el ritmo, la armonía, la escala, el movimiento o la monumentalidad […] Ahora la forma y el espacio, en arquitectura, no tienen mas sentido que como respuesta a este enfrentamiento con el vacío. Sin este entendimiento las formas se vuelven conectores formales carentes de contenido, (así, entretenerse en intentar hacer arquitectura desde la forma lleva irremediablemente a formalismos inútiles).

Estos últimos párrafos ponen en articulación estos conceptos que se han venido construyendo con el desarrollo del texto. En primer lugar, se podría decir que la arquitectura y la escultura son artes que operan sobre el vacío. Como lo afirmamos antes, el vacío se entiende como un espacio a priori, como un espacio desprovisto de límites. Al ser excluido o incluido en relación a un límite, muchas veces material como un sólido o inmaterial como la luz, surgen el espacio y la forma. Este vacío limitado establece la dialéctica espacio–forma.  Tanto uno como el otro afecta y modifica la constitución de su par. Es por la forma, en su calidad de límite, que surge el espacio del vacío. Así mismo, es el espacio que pone en movimiento la forma que lo configura, determina sus proporciones, mide y ordena sus ritmos. Es en el manejo de esta mutua configuración entre el espacio y la forma que parte la arquitectura.

Les dejamos con un video que casi permite palpar esta relación a través de algunas tomas filmadas en obras clásicas de la arquitectura.

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